"La mala gestión del municipio coquimbano"

En el blog Sociedad del diario regional El Día, Gonzalo Tapia realiza un ácido comentario acerca de lo que, según los encuestados, es una pésima gestión del municipio local.
Podemos estar o no de acuerdo con el Sr. Tapia, pero es innegable que los porfiados hechos avalan sus críticas.

A continuación, el artículo de fecha 19 de mayo del 2010:

"La mala gestión del municipio coquimbano.

Como lector común de El Día Online, el lunes 17 por la mañana me topé con la encuesta de la semana cuya pregunta es la siguiente:¿Cómo evalúa el desempeño de las autoridades municipales de Coquimbo? El resultado, al momento de escribir este blog (miércoles 19 de mayo al anochecer), luego de tres días, arrojaba un desastroso resultado.

Muy Malo 27,3 %
Malo 24,8 %
Regular 24,8%
Bueno 16,1 %
Muy Bueno 7 %

Un lapidario reflejo que no causa sorpresa, pues no sólo en el ámbito porteño surgen las críticas negativas en contra de la inoperancia de las autoridades comunales, sino también en otras jurisdicciones de la zona donde son conocidas todas las falencias de un Concejo del que hay muy pocas cosas positivas rescatables.

En honor a la verdad, da la impresión que los votantes consideraron un todo, es decir, desde la administración anterior hasta ahora, involucrando separadamente a los cuatro miembros que vienen del pasado, entre estos al actual alcalde y al nuevo cuarteto formado por los novatos. En el primer espacio de tiempo se realizaron muchísimas cosas, excelentes, buenas y malas como ocurre en todo tipo de administración, gestionadas por una sola persona, el ex Alcalde y actual diputado Pedro Velásquez, con nula intervención del Concejo que irresponsablemente dejó hacer. Los nuevos, cuya principal bandera de lucha electoral fue un engañoso compromiso, “de arreglar lo malo, destapar ollas, realizar auditorías donde fuese necesario, ordenar la casa, no caer en los errores anteriores y trabajar en equipo por Coquimbo”, ahí se quedaron nomás, sin decir pío. A la luz de los hechos, los antiguos celosamente han intentado mantener a buen recaudo los errores del ayer y los llegados últimamente por falta de capacidad y desconocimiento de sus deberes y obligaciones inherentes a sus cargos, con excepción de la señora Paola Cortés y el señor Miguel Ángel Cuadros, que han tenido intenciones claras de dar otro giro a las acciones erráticas, nada han aportado Alejandro Campusano, Mónica Álvarez y Pedro Castillo; de estos tres últimos la comunidad tiene una desfavorable opinión, es más, el coquimbano común no los ubica dado su bajo perfil, salvo en los medios donde se desenvuelven habitualmente. El caso del señor Ramón Velásquez es bastante especial, está entre ambas posturas, que le es complicada cuando sale a relucir la figura de su hermano, el ex edil, surgiendo los enfrentamientos especialmente con el actual jefe comunal, muestra tangible de la división existente al interior de la corporación edilicia.

En otro sentido, la lapidaria encuesta se debe también a puntos claves que no han sido zanjados hasta ahora y otros propios generados en el actual periodo.

En primer lugar, ya pasados prácticamente diez años, sigue penando la Cruz del Tercer Milenio en un ir y venir de opiniones y discusiones entre las que se ha involucrado hasta el propio Arzobispo don Manuel Donoso, un gran dilema que sigue teniendo presente a un discutido personaje, don Ramón Bravo, ex Administrador del monumento. ¿Saben una cosa? La mayoría de los porteños verdaderamente nada entienden sobre este problema que se arrastra por casi una década, tienen sí la percepción que allí siempre las cosas se han dado en medio de nebulosas.

No están ajenas, junto a la Cruz, otras importantes instancias insalvables, como lo son las ventas de una serie de terrenos en que incluso se ha visto afectado el patrimonio de la comuna, allí están las pérdidas de los ubicados en La Pampilla, La Herradura, Cancha N ° 2 de fútbol y el reciente descubrimiento hecho en la Costanera donde fueron vendidos terrenos pertenecientes a particulares lo que significará pagar y muy luego una millonaria indemnización a los propietarios, un signo claro de desorden administrativo.

Continúan las causales de la pobre evaluación registrada.

La denominación de la Avenida Costanera con el nombre de Nicolás Leoz, persona que nadie conocía y que trajo fuertes reacciones de los porteños. Los costosos viajes al extranjero. Decadencia del Barrio Inglés, transformado hoy en un sitio de alta peligrosidad. Ineficiencia en las áreas de la Cultura y el Turismo, especialmente en la época veraniega, donde de la misma forma los visitantes hacen observaciones por el pésimo cuidado de las playas. Masivo despido de funcionarios con el claro propósito de mantener cupos políticos para personeros concertacionistas de confianza que dejarían sus cargos públicos ante la llegada de un nuevo gobierno. Magra imagen de los miembros del Concejo ante la opinión pública que por los medios de difusión se impone por boca de ellos mismos de las peleas que mantienen entre sí. El caso de las almohadas de oro. Un plano regulador aprobado y rechazado por las entidades porteñas. El problema creado con la empresa administradora del Casino Enjoy que le significó al municipio perder alrededor de 17 mil millones de pesos, una boleta de garantía por 250 mil dólares y un porcentaje de utilidades que bajó de un 32, 5 % al 20%. Todo en razón a que la Corte Suprema favoreció en el juicio entablado al Casino por errores cometidos a nivel de Concejo. Modificación del Presupuesto para entregar 140 millones de pesos a la Federación de Tenis con el propósito que en Coquimbo se juegue los cuartos de final de Chile frente a la República checa, habiendo tantas otras prioridades y necesidades sociales y comunitarias. La senadora Matthei pidió al Concejo no aprobar el punto, no se sabe que resultó al final, la gente de Coquimbo avala las declaraciones y peticiones de la parlamentaria y también concuerda con la encuesta en comento."